julio 27, 2021
Nacional, Turismo

LA TIRANA EN IQUIQUE: la fiesta que logró superar el estado de pandemia

Por segundo año consecutivo los miles de peregrinos que suben año a año al pueblo de La Tirana no pudieron hacerlo. Al igual que en el 2020 y debido a la pandemia del Covid-19 se decretó un cordón sanitario en esa zona. Por otra parte, el avance de Iquique a Fase III (del programa paso a paso) permitió mayores libertades para que los devotos de la Chinita pudieran celebrarla. Si bien es cierto, la iglesia institucional había hecho la invitación a “celebrar La Tirana en casa”, las familias, vecinos y bailes religiosos extendieron esta celebración a las calles y pasajes de la mayoría de los barrios y poblaciones de nuestra ciudad.

Desde fines de junio los vecinos comenzaron a organizarse, por mi cuadra, Colo Colo 16, de la población Caupolicán pasó la “comisión fiesta” solicitando un aporte voluntario; el fruto de todos los aportes reunidos fue la instalación de banderines en toda la cuadra y un pequeño altar que ubicamos en las puertas de nuestros hogares. La fe y devoción a la Chinita nos desborda y el pueblo busca y encuentra antiguas y nuevas formas de expresarse: los territorios se tiñen de café y crema, se adornan las calles con guirnaldas y banderines, se instalan pequeños y grandes altares en los frontis y balcones de las casas, las imágenes de la Carmelita se imprimen en telas y PVCs… nadie quiere permanecer ajeno.

Algunos más laboriosos fabrican retablos emulando el frontis del santuario. Y por las noches, muchas casas son alumbradas con cientos de lucecitas multicolores. Todos símbolos y ritos que dan cuenta de nuestra añoranza. Este año, a diferencia del pasado, los bailes religiosos se hicieron presentes; matracas, panderos, chontas y pañuelos volvieron a la vida, de norte a sur (tampoco tan al sur) en muchos puntos del puerto se los vio danzar.

Los Morenos Indues (así lo escriben) en su plaza de la Jorge Inostroza (Ex John Kennedy), otros tantos en la Plaza Arica, Los Morenos de Ali Baba, Gitanos de la Santa Cruz de Aroma y Gitanos de San Lorenzo por las calles de la Caupolicán, Los Morenos de Cavancha danzaron en la Villa Olímpica; esta vez no fueron a la Península, y los Morenos de Victoria en la Población Salitrera Victoria, no podía ser de otra manera.

La celebración de la fiesta en Iquique nos permitió visualizar la cartografía de los bailes religiosos, uno de los patrimonios inmateriales más arraigados en el corazón de nuestros barrios. Las iglesias parroquiales y sus comunidades: San Antonio de Padua (San Francisco), Nuestra Sra. Del Perpetuo Socorro (Plaza Arica), San José, Catedral, Santísimo Sacramento, entre otras, también desplegaron algunas acciones: novenas, misas y procesiones. Parroquias y bailes volvieron a invocar y sacaron a la Carmelita en peregrinación, transportada en adornados vehículos con la finalidad de saludar a sus danzantes y socios.

Otro capítulo importante de esta historia lo escribieron los diablos sueltos (hombres y mujeres) quienes se multiplicaron para asistir a cuanta invitación se les hizo: fui testigo de lo queridos que son, sus trajes rojos, máscaras y luces no asustan, por el contrario, son un imán que atrae en todos lados a cientos de personas. Y la Víspera, fue como nuestro otro año nuevo, familias completas se congregaron en torno a lo simple y a lo profundo, en torno a una taza de chocolate y a un bello altar con la imagen de nuestra Madre.

“Ya que no pudimos subir a su Santuario, le abrimos las puertas de nuestro hogar”, nos decía una vecina con lágrimas en sus ojos. Es que la Chinita nos remueve el corazón, hay tanto porqué agradecerle que no podemos quedarnos sin expresarle ese agradecimiento. Por eso, en la Víspera las emociones se desbordan y se expresan de mil maneras. En todas partes se cantó y bailó al son de la “Reina del Tamarugal” y del “Rocío de la pampa”, al compás de bronces y laquitas, con panderos y matracas en mano. Por esto y por mucho más este mes de julio también será inolvidable, como los otros tantos julios que hemos vivido en tu pueblo, Chinita del Carmen de la Tirana.

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